Tres Llunes está en el extremo alto de la Carrer de sa Lluna de Sóller, allí donde la vieja calle comercial se vuelve más tranquila y los escaparates escasean. De la Plaça de sa Constitució lo separan apenas unos cientos de metros y, aun así, parece otra calle. El nombre significa "tres lunas" en catalán, y la dirección es, precisamente, la calle de la Luna.
Carlota y Héctor llevan la casa ellos mismos desde 2023. Cocinan y sirven los propietarios, y eso marca el tono: la sala es pequeña y de mobiliario sencillo, las mesas están juntas y a menudo está llena. Quien quiera asegurarse una silla, mejor que reserve antes.
La exigencia que la cocina se impone a sí misma es estrecha: todo de elaboración propia, desde los fondos hasta las salsas, con ingredientes de los alrededores. Por eso la carta es corta, y por eso se le nota el trabajo.

Bocadillos, tartar y lo que Tres Llunes pone en la mesa
Los bocadillos son el corazón del sitio. Dos son imprescindibles en la casa: uno de rabo de toro estofado y otro de cerdo ibérico. A ellos se suma el bocadillo de pulpo sobre barra gallega, con patata panadera y pimentón ahumado de la Vera, el que más comentan los clientes. Uno más reciente lleva solomillo de cerdo ibérico, lechuga, queso de cabra gratinado y crema de trufa. Hasta el pan merece elogios propios.
Los platos calientes van de las carrilleras de cerdo ibérico con parmentier trufado al pulpo con espuma de patata, pasando por el cordero con coliflor, brócoli y espárragos trigueros. Junto a ellos, tartar de ternera y de salmón, ensaladas con queso de cabra o burrata, patatas trufadas, calamar y alitas de pollo. Las tapas y los entrantes están pensados para compartir.

Desayuno, café y el final dulce
El día empieza con huevos benedictinos y la tosta de burrata, los dos clásicos matinales de la casa. Al lado hay tostas de salmón marinado en casa con crema de queso a las hierbas, aguacate y huevo pochado, o simplemente aguacate con huevo poché y un café con leche.
Se bebe recién exprimido: zumos, smoothies de plátano, manzana verde y kiwi, y un ice tea casero de limón y naranja. El zumo de naranja viene del valle, de naranjas de Sóller. Entre las bebidas calientes, además de las infusiones, hay cafés aromatizados con vainilla, caramelo, chocolate o canela. Para acabar, la casa nombra un gateau de almendras y naranjas; en la carta figura además una crème brûlée.
Sin gluten, vegetariano, para llevar
Llama la atención hasta dónde llega aquí la cocina sin gluten. Prácticamente toda la carta se elabora sin él, con la excepción de dos salsas concretas. Quien está acostumbrado a preguntar en cada local puede pedir aquí casi cualquier cosa: pocas veces se resuelve con tanta coherencia en la isla. Los platos vegetarianos y veganos forman parte fija de la propuesta.
Se puede pedir para llevar. Para grupos grandes la casa abre también por la noche, previa petición, cuando hay una celebración privada.
Sóller a la puerta
Sóller ocupa una hondonada de la Serra de Tramuntana, rodeada de bancales de naranjos y limoneros y, detrás, las crestas de la sierra. La Carrer de sa Lluna sale de la Plaça de sa Constitució hacia el noreste y se vuelve más residencial a cada paso. Tres Llunes se sienta en su extremo silencioso: en pleno pueblo, pero fuera de su bullicio.
Servicios
Accesibilidad
- Entrada
- Aseo
- Asientos
Pago
- Tarjeta
- Débito
- Sin contacto
Servicio
- Para llevar
- En el local
- Servicio de mesa
Comodidades
- Terraza
- Bar en el local
Ambiente
- Informal
- Acogedor
- De moda
- Tranquilo
Mascotas
- Se admiten perros
Destacados
- Buen café
Reservas
- Se aceptan reservas
Ideal para
- Familias con niños
- Grupos



