Urbe está en plena calle de Blanquerna, en Palma, en ese tramo que la prensa isleña describe como la milla gastronómica de la ciudad. El nombre encaja: un local urbano que ofrece abiertamente paz dentro del ruido de la ciudad. Se cocina fusión: influencias japonesas, chinas, italianas, peruanas, mexicanas y cubanas sobre una base mediterránea.
Suena a cajón de sastre y es justo lo contrario. La carta es amplia: tapas, ceviches, pasta, arroces y paellas, pescados, hamburguesas, carnes a la parrilla y un apartado vegano propio. Pero los platos tienen firma y las raciones son generosas. Si es tu primera vez, lo mejor es pedir de varias entradas.

Ceviches, tataki y un taco de algas
El plato más conocido de la casa es el taco de algas. Una hoja de nori se fríe en tempura y se moldea como una concha crujiente, rellena de arroz aliñado, wakame y tartar de atún o salmón, terminada con una salsa chojín de origen guatemalteco. Difícilmente se puede resumir en menos la idea de esta casa.
Entre los ceviches, el Machu Pichu es el clásico: lubina con quinoa frita, cebolla y cilantro, la piel crujiente del pescado y una leche de tigre de receta propia. A su lado hay una versión de inspiración griega con feta y una tercera con pulpo y langostino. El tataki de atún llega con sésamo y salsa de anguila; el tartar de atún, con aguacate, pico de gallo y chili guilin picante. El rollito Chibuya —bautizado por el barrio tokiota de Shibuya— va envuelto en papel de arroz, con hilos de verdura, gamba y plátano maduro. Las croquetas también son caseras: una de risotto de pesto y gambas, otra de pollo con curry y coco.

Paellas, parrilla y carta vegana
Urbe se define como especialista en paellas, y no es un detalle menor. Las hay mixta, de marisco, en versión negra y en la fórmula valenciana tradicional; varias figuran como ciegas, es decir, sin cáscaras. Se preparan a partir de dos personas y los arroces se hacen en casa.
De la parrilla salen entrecot, solomillo de ternera, un chuletón para compartir y una chuleta de cerdo envuelta en jamón ibérico y cocinada durante horas a baja temperatura, además de carrillera. Cinco platos de la carta son veganos, entre ellos las milanesas de berenjena con hummus de garbanzos y una versión de los tacos de algas con guacamole.
Quién está detrás de Urbe
En sala está Rubén Martínez, cubano, anfitrión abierto y conversador. En cocina trabaja Samuel de la Paz, dominicano, discreto y metódico. Los dos se conocieron en el Moll Vell de Palma, donde trabajaban en restaurantes vecinos; de ahí salió la decisión de montar algo propio. De la Paz aprendió el oficio en la República Dominicana y allí cocinó para un antiguo jefe de Estado antes de instalarse en la isla. Del grupo promotor forma parte además el empresario andaluz José Miguel Campos, que encontró el local.
Blanquerna, la terraza y la sala de atrás
La terraza está en la zona peatonal de Blanquerna, y en las noches templadas es el mejor sitio para sentarse. De frente Urbe parece pequeño; hacia atrás se abre una sala bastante más grande, apropiada para grupos. La decoración se mantiene en tonos verdes, cuidada y sin querer llamar la atención.
Se reserva por teléfono, y conviene hacerlo. Como la parte delantera es reducida, importa sobre todo si vienes en grupo o quieres una paella.
Servicios
Aparcamiento
- De pago
- En la calle
- Gratuito
Accesibilidad
- Entrada
- Aseo
- Asientos
Pago
- Tarjeta
- Débito
- Sin contacto
Servicio
- Para llevar
- En el local
- Servicio de mesa
Comodidades
- Terraza
- Wi-Fi
- Bar en el local
- Vegetariano
- Vegano
Ambiente
- Informal
- Acogedor
- De moda
- Tranquilo
Destacados
- Buena carta de vinos
- Buenos cócteles
- Buen café
Reservas
- Se aceptan reservas
- Reserva recomendada
Ideal para
- Familias con niños
- Grupos



