RivaReno Gelateria trae el auténtico helado italiano al casco antiguo de Palma, en una de las direcciones más bonitas de la ciudad. La heladería está situada justo en la Plaça de la Llotja, frente al magnífico edificio gótico de Sa Llotja, a pocos pasos del puerto y del paseo marítimo. Riccardo Falcone abrió aquí su primera RivaReno en 2015 y, desde entonces, ante el mostrador se forman sin falta colas de residentes y viajeros.

Qué hace especial a RivaReno Gelateria
La diferencia está en la frescura sin concesiones: el helado se elabora fresco cada mañana en el laboratorio contiguo, y puedes ver las máquinas trabajando a través del cristal. Nunca se vende el género del día anterior.
Un detalle técnico explica la célebre cremosidad: RivaReno conserva el helado a unos −10 °C en lugar de los habituales −16 a −18 °C. A esa temperatura más cálida el sabor se despliega con mucha más intensidad y nada resulta helado ni duro.

Sabores y especialidades
La estrella indiscutible es el pistacho: en un día de verano solo esta tienda gasta entre 60 y 70 kilos. Falcone emplea de tres a cuatro veces más materia prima real de lo habitual y prescinde por completo de colorantes: el pistacho es el ingrediente principal, no el tinte.
Junto a él conviven especialidades de la casa como Cremino RivaReno, Bacio y Morena, además de clásicos como Nocciola, Stracciatella, Vaniglia Bourbon y Cioccolato. Los sorbetes se elaboran con hasta un 65 por ciento de fruta real y son sin lácteos; en la vitrina hay alrededor de diez opciones veganas, incluidas versiones cremosas como pistacho y avellana. Puedes combinar dos sabores en una bola pequeña —unos 4,50 euros por dos sabores en cucurucho— y, si te apetece, pedir que la rieguen con chocolate líquido.

Origen y calidad
RivaReno se fundó en 2004 en Bolonia, de la mano de cuatro amigos con trayectorias poco habituales: un directivo de la industria del automóvil, un reportero de la BBC, un abogado y el maestro heladero Leonardo Ragazzi. El nombre alude a las orillas del río Reno, en la Emilia-Romaña. La primera tienda abrió en 2005 en el barrio milanés de Navigli.
Solo dos años después, la asociación Golosaria otorgó a la marca el título de «Miglior Gelateria d'Italia», la mejor heladería de Italia. Solo se utilizan ingredientes naturales, sin grasas hidrogenadas, colorantes artificiales ni conservantes, además de leche alpina del valle del Stura, en el Piamonte.




