Stagier Bar es un restaurante íntimo de tapas y cocina de fusión en Santa Catalina, el barrio más animado de Palma para salir. Desde 2018, el chef Joel Baeza, nacido en Chile, y su pareja Andrea Sertzen fusionan aquí raíces latinoamericanas con producto mediterráneo, en platos pequeños y precisos para compartir, a medio camino entre un bar relajado y la alta cocina en miniatura.

Qué hace especial a Stagier Bar
El nombre lo dice todo: como stagier, es decir, aprendiz, Joel Baeza adquirió experiencia en una veintena larga de cocinas de renombre, a menudo con estrella Michelin, en España y más allá. Esa escuela la sirve hoy en forma de homenajes, declarados con honestidad en la carta. La oliva esferificada con anchoa rinde tributo a Ferran y Albert Adrià (El Bulli); el huevo trufado, al Comerç 24 de Carles Abellán; la tosta de foie, a Cinc Sentits; las gyozas crujientes de cerdo ibérico, a Dos Palillos de Barcelona.
En lugar de presumir con superlativos, la casa prefiere quitarse importancia. Al frente, una pareja chileno-peruana mantiene un tono informal mientras la técnica juega a un nivel que aquí casi no esperas. Stagier Bar figura en la Guía MICHELIN (Cocina Moderna, categoría €€), cuyos inspectores destacan especialmente el huevo trufado y el steak tartar ahumado.

La cocina y la carta
Todo llega en platos pequeños, con acentos peruanos y chilenos que se encuentran con el producto mallorquín. La carta va del ceviche de corvina y el tiradito al steak tartar, los rollitos de aguacate rellenos de bogavante y un wagyu hanger ahumado de Chile con chimichurri y salsa bearnesa. El cerdo ibérico a la brasa se sazona con tap de cortí, la sal de pimiento mallorquina.
Un clásico para empezar es el pan de masa madre casero de la panadería social Amadip Esment, con mantequilla ahumada, de chimichurri o de trufa. Para terminar, Joel y Andrea sacan postres con guiño latino, como un royal de maracuyá con espuma de coco y menta o un bizcocho de chocolate templado con lúcuma. Si no te decides, el menú degustación (últimamente en torno a 68 euros) te lleva por los platos más representativos.

Ambiente y ubicación
La sala es diminuta: apenas unas siete mesas y una cocina abierta donde los platos se montan delante de ti. De ahí su carácter personal, casi familiar, que Andrea lleva en la sala con mucha calidez. El bar está en la Carrer d'Espartero, en pleno Santa Catalina, a unos pasos del Mercat de Santa Catalina; en verano, la pequeña terraza suma algunas plazas más.

Para quién es Stagier Bar
Es ideal para quien quiere comer de forma creativa y poco turística en Palma, sin la rigidez de un templo de alta cocina, ya sea en una cena para dos o en un grupo pequeño con ganas de compartir toda la carta. Como solo hay un puñado de mesas, conviene reservar con antelación, sobre todo los fines de semana.




